Se me cae el alma a los pies,
con la cara -de vergüenza-
por no poder decirte
a los ojos que te amo
como te amo,
sin duda.
En mis miedos va tu amor,
en tus terrores mi miedo.
Y si lo pienso dudo,
si quiero ser ese hombre.
Pero cuando estoy casi al caer,
se ha caído la ceniza.
Pensaba en ti
con esa sonrisa ñoña,
y caigo caigo caigo
sin querer dudarlo
y sin dudar quererlo.
Y caigo caigo
en tus suaves brazos
arrullado por tus besos.
Si queda alguna duda,
es si cuando abra los ojos,
te diré cuánto te amo
o caeré en que no he caído.
Nine Inch Nails - The Great Destroyer
El extracto en cursiva de la última entrada es de la letra de esta canción. Un poco de poesía con trasfondo político-social por un artista al que respeto y admiro hasta el punto que es el primero que repite video musical. Bueno, al menos durante dos minutos. De ahí en adelante es un ruido sonoro y visual que sólo los musicalmente desalmados sabrán apreciar, y sólo algunos curiosos lo aguantarán sólo durante un momento.
"The Great Destroyer"
Say your name.
Try to speak as clearly as you can.
You know everything gets written down.
Nod your head.
Just in case they could be watching.
With their shiny satellite.
I hope they cannot see.
The limitless potential.
Living inside of me.
To murder everything.
I hope they cannot see.
I am the great destroyer.
Turn it up.
Listen to the shit they pump into your head.
Filling you with apathy.
Hold your breath.
Wait until you know the time is right on time.
The end is near.
I hope they cannot see.
The limitless potential
Living inside of me.
To murder everything.
I hope they cannot see
I am the great destroyer
"The Great Destroyer"
Say your name.
Try to speak as clearly as you can.
You know everything gets written down.
Nod your head.
Just in case they could be watching.
With their shiny satellite.
I hope they cannot see.
The limitless potential.
Living inside of me.
To murder everything.
I hope they cannot see.
I am the great destroyer.
Turn it up.
Listen to the shit they pump into your head.
Filling you with apathy.
Hold your breath.
Wait until you know the time is right on time.
The end is near.
I hope they cannot see.
The limitless potential
Living inside of me.
To murder everything.
I hope they cannot see
I am the great destroyer
I am the great destroyer
Un extraño se coló en mi piel.
El triunfador que un ángel pudo ver.
El mismo fracasado con un halo de fe.
Después de lo que costó, no estoy seguro.
Podría odiar aquello en que me he convertido.
El aura serena, nunca antes hermosa.
Aún estoy conociendo, mil lúgubres mazmorras en mi alma,
pero sé que estoy a tiempo de sellar allí al demonio.
Sin la ayuda del odioso destino del no dejarme llevar.
"I hope they cannot see.
The limitless potential.
Living inside of me.
To murder everything.
I hope they cannot see.
I am the great destroyer."
El triunfador que un ángel pudo ver.
El mismo fracasado con un halo de fe.
Después de lo que costó, no estoy seguro.
Podría odiar aquello en que me he convertido.
El aura serena, nunca antes hermosa.
Aún estoy conociendo, mil lúgubres mazmorras en mi alma,
pero sé que estoy a tiempo de sellar allí al demonio.
Sin la ayuda del odioso destino del no dejarme llevar.
"I hope they cannot see.
The limitless potential.
Living inside of me.
To murder everything.
I hope they cannot see.
I am the great destroyer."
La vida mata, pero el amor duele.
La vida mata.
Y la velocidad.
Y fumar, el deporte,
el móvil, la gripe.
El sol mata
a ciertas horas,
y los cables de luz
aún no enterrados.
Y la parte negra,
del pan muy tostado.
Y el agua en jarra,
si no se filtra.
Los filetes muy crudos,
y el pescado viejo,
el tomate no lavado,
la leche de vaca.
El ritmo de la ciudad
me está matando.
Me mata todo el plástico
del que está hecho mi vida.
El amor mata.
Y también da la vida.
Pero además duele,
más que lo que se lleva.
Solo pretendo, por esto,
que mientras estemos juntos
la vida nos mate,
pero el amor no nos duela.
Y la velocidad.
Y fumar, el deporte,
el móvil, la gripe.
El sol mata
a ciertas horas,
y los cables de luz
aún no enterrados.
Y la parte negra,
del pan muy tostado.
Y el agua en jarra,
si no se filtra.
Los filetes muy crudos,
y el pescado viejo,
el tomate no lavado,
la leche de vaca.
El ritmo de la ciudad
me está matando.
Me mata todo el plástico
del que está hecho mi vida.
El amor mata.
Y también da la vida.
Pero además duele,
más que lo que se lleva.
Solo pretendo, por esto,
que mientras estemos juntos
la vida nos mate,
pero el amor no nos duela.
Humanidad
Somos seres imperfectos. O quizá no.
Somos como somos, y el concepto de perfección nos viene impuesto solamente por un trasfondo histórico y cultural. Somos quienes somos; animales de instintos que tratamos de controlar porque necesitamos sentirnos diferentes. Pero eso también es un instinto.
¿Qué hay de noble en intentar convertirnos en quien no somos? ¿Qué sentido tiene imponer a un asesino que no mate o convencer a un pacifista para que mate? Ambas ideas son igual de absurdas. Pues lo que somos, en cada momento, es una suma de resultado constante entre nuestro espíritu y la circunstancia. No hay más factores en el producto.
Pero la verdadera diferencia de nuestro espíritu, entendido como cualquiera que sea el impulso vital que nos mueve, es la capacidad de evolucionar. De convertirnos, bajo las condiciones adecuadas, en algo que no éramos. A esa potencialidad la podemos alimentar, cultivar, favorecer su desarrollo. Pero el cambio únicamente se producirá a un nivel subjetivo, como suma de la voluntad de nuestro espíritu y la circunstancia de su realidad.
Si hay una pauta de cambios, escalada de forma que se establezcan niveles de evolución más o menos deseables, eso sería la humanidad. Pero no podemos definirla en función de criterios, pues no tenemos la perspectiva suficiente. No podemos alejarnos, como un punto inscrito en una recta no es consciente de una tercera dimensión.
Pero se me ocurre, que estando todos igual de condicionados por los instintos, e igual de perdidos en cuanto a qué hacer con ellos, quizá la comprensión pueda marcar la diferencia. La capacidad de entender los motivos más ajenos y de sentirlos como propios para empatizar humanamente y decidir cuál es el punto de mayor acuerdo posible. Quizá la humanidad sea el ponernos de acuerdo sobre qué es la humanidad.
Somos como somos, y el concepto de perfección nos viene impuesto solamente por un trasfondo histórico y cultural. Somos quienes somos; animales de instintos que tratamos de controlar porque necesitamos sentirnos diferentes. Pero eso también es un instinto.
¿Qué hay de noble en intentar convertirnos en quien no somos? ¿Qué sentido tiene imponer a un asesino que no mate o convencer a un pacifista para que mate? Ambas ideas son igual de absurdas. Pues lo que somos, en cada momento, es una suma de resultado constante entre nuestro espíritu y la circunstancia. No hay más factores en el producto.
Pero la verdadera diferencia de nuestro espíritu, entendido como cualquiera que sea el impulso vital que nos mueve, es la capacidad de evolucionar. De convertirnos, bajo las condiciones adecuadas, en algo que no éramos. A esa potencialidad la podemos alimentar, cultivar, favorecer su desarrollo. Pero el cambio únicamente se producirá a un nivel subjetivo, como suma de la voluntad de nuestro espíritu y la circunstancia de su realidad.
Si hay una pauta de cambios, escalada de forma que se establezcan niveles de evolución más o menos deseables, eso sería la humanidad. Pero no podemos definirla en función de criterios, pues no tenemos la perspectiva suficiente. No podemos alejarnos, como un punto inscrito en una recta no es consciente de una tercera dimensión.
Pero se me ocurre, que estando todos igual de condicionados por los instintos, e igual de perdidos en cuanto a qué hacer con ellos, quizá la comprensión pueda marcar la diferencia. La capacidad de entender los motivos más ajenos y de sentirlos como propios para empatizar humanamente y decidir cuál es el punto de mayor acuerdo posible. Quizá la humanidad sea el ponernos de acuerdo sobre qué es la humanidad.
Rammstein - Nebel
La traducción podría ser más poética, pero no está mal... ¡Haber aprendido alemán! :)
La flor
Dos caricias de sol,
dos lametones de agua
(el agua lamiendo tu tallo),
y nacen en tus ojos
dos flores negras, llameantes
que bailan con cada gesto,
con cada pensamiento
que surge detrás de ellos.
Tu pelo,
que parecía lacio y opaco,
brilla y flota sobre tus hombros
en descuidados rizos
traídos de oriente,
impregnados de mar.
Tu sonrisa no cambia nunca,
y nunca controlo del todo
las ganas de besarte brevemente,
rozar tus labios
y tu escote,
que es la casa de mis sueños.
La sala prohibida del templo.
Prefiero morir por hacerlo
que no haberlo profanado.
dos lametones de agua
(el agua lamiendo tu tallo),
y nacen en tus ojos
dos flores negras, llameantes
que bailan con cada gesto,
con cada pensamiento
que surge detrás de ellos.
Tu pelo,
que parecía lacio y opaco,
brilla y flota sobre tus hombros
en descuidados rizos
traídos de oriente,
impregnados de mar.
Tu sonrisa no cambia nunca,
y nunca controlo del todo
las ganas de besarte brevemente,
rozar tus labios
y tu escote,
que es la casa de mis sueños.
La sala prohibida del templo.
Prefiero morir por hacerlo
que no haberlo profanado.
yoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyoyo
Las decisiones que tomo,
son yo
y cuando me equivoco,
soy yo.
Los ratos que me odio,
soy yo
y si me brillan los ojos,
son yo.
La tentación y el demonio
son yo
y lo mas noble en mi alma
soy yo.
Me es fácil engañarme,
soy yo,
pero hasta mis mentiras
son yo.
Mi miedo al egoísmo
soy yo
y ojalá fuera yo
cada yo que hay en mi vida.
son yo
y cuando me equivoco,
soy yo.
Los ratos que me odio,
soy yo
y si me brillan los ojos,
son yo.
La tentación y el demonio
son yo
y lo mas noble en mi alma
soy yo.
Me es fácil engañarme,
soy yo,
pero hasta mis mentiras
son yo.
Mi miedo al egoísmo
soy yo
y ojalá fuera yo
cada yo que hay en mi vida.
Matthew Herbert's Big Band & Jamie Lidell - Everything's changed
Everything's changed
Everything's changed
The closer I get to the top
The more it feels strange
Everything's moved
Everyone move
The closer I get to the drop
The more that I lose
If and or when I might stop
Please do not follow me
If and or when I might drop
Please don't swallow me
Turning round
The sound of falling
Everything's new
Everything's new
The closer I get to the drop
The more my vision pulls me through
Somethings the same
Somethings don't change
The passing of others below
Always remains
If and or when I might stop
Please don't follow me
Down
Please don't follow me
If and or when I might drop
Please don't swallow me
Please don't follow me
Humo
Andando por la calle, hoy soy un loco que oye música en sus adentros. Que habla solo o gesticula o canturrea, o blasfema al paso de unos jóvenes ruidosos. Gris como las rosas bañadas en humo de esa magnífica iglesia que hay junto al parque donde me emborrachaba, donde probé algunas de mis primeras decepciones en forma de polvo, o de humo.
Una sirena quiere colarse en mi canción y se disfraza del ritmo atroz de mi paso. Y aún, antes de disiparse como humo, consigue que me quite un casco para cerciorarme de que no es parte de la canción, un arreglo al que no había hecho caso antes. Como esas rosas que han plantado en el patio de la iglesia, donde el ángel caído me engañaba con falsos milagros. La policía deja el humo teñido de azul y rojo y las rosas se tiñen un poco más de humo.
Una chica lo suficientemente joven como para hacerme sentir mal por mirarla hace que me aparte, para no entrometerme en su espacio. Su uniforme huele al humo de los primeros cigarros, a escondidas en el baño o en el patio. Casi asustado reculo tanto que me araño el brazo con el granito de la pared. Gris, frío y brillante, me recuerda a las rosas ahumadas de la iglesia con la que acabo de chocar.
En el interior del patio, las rosas respiran humo como los feligreses en el interior; mientras, el cura, cansado de humo intenta agarrarse a su fe, que se desvanece como el humo. En la puerta un caballero gris espera a que se confiese su señora, fumando un puro. Cuando atravieso el humo azul, espeso, y vuelvo a salir al humo de mi ciudad, al doblar la esquina, y enfilar el callejón humeante, me enciendo un cigarro. Y como un loco, porque sí, hasta orgulloso, al ritmo de mi música, lloro humo.
Una sirena quiere colarse en mi canción y se disfraza del ritmo atroz de mi paso. Y aún, antes de disiparse como humo, consigue que me quite un casco para cerciorarme de que no es parte de la canción, un arreglo al que no había hecho caso antes. Como esas rosas que han plantado en el patio de la iglesia, donde el ángel caído me engañaba con falsos milagros. La policía deja el humo teñido de azul y rojo y las rosas se tiñen un poco más de humo.
Una chica lo suficientemente joven como para hacerme sentir mal por mirarla hace que me aparte, para no entrometerme en su espacio. Su uniforme huele al humo de los primeros cigarros, a escondidas en el baño o en el patio. Casi asustado reculo tanto que me araño el brazo con el granito de la pared. Gris, frío y brillante, me recuerda a las rosas ahumadas de la iglesia con la que acabo de chocar.
En el interior del patio, las rosas respiran humo como los feligreses en el interior; mientras, el cura, cansado de humo intenta agarrarse a su fe, que se desvanece como el humo. En la puerta un caballero gris espera a que se confiese su señora, fumando un puro. Cuando atravieso el humo azul, espeso, y vuelvo a salir al humo de mi ciudad, al doblar la esquina, y enfilar el callejón humeante, me enciendo un cigarro. Y como un loco, porque sí, hasta orgulloso, al ritmo de mi música, lloro humo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
